Con los cambios hormonales que aparecen debido a los tratamientos en diferentes tipos de cánceres, así como el impacto emocional que este tiene en nuestro día a día, surgen alteraciones anímicas que, a las que, en ocasiones, damos respuesta con hábitos poco saludables. En este sentido, la alimentación emocional es una de ellas. Pero, ¿qué es la alimentación emocional?
El hambre emocional se refiere a la necesidad de comer no por hambre física, sino como respuesta a emociones negativas como el estrés, la tristeza o el aburrimiento. Investigaciones científicas, como las realizadas por la Universidad de Yale, han demostrado que las personas que sufren de hambre emocional tienden a buscar alimentos altos en azúcares y grasas.
Una manera clave de identificarla es observar los desencadenantes emocionales: si sientes la necesidad de comer inmediatamente después de una situación emocional estresante o si comes cuando no tienes hambre física, podrías estar experimentando hambre emocional. Además, esta necesidad suele surgir de manera abrupta y está enfocada en alimentos específicos, en lugar de la sensación gradual de hambre física.
Y es que sí, existen diferentes tipos de hambre. La ciencia ha identificado diferentes tipos de hambre que influyen en nuestros hábitos alimenticios.
- El hambre física, que surge gradualmente y puede satisfacerse con cualquier alimento, es la respuesta natural del cuerpo a la necesidad de energía.
- Por otro lado, el hambre emocional y el hambre sensorial (el deseo de comer porque un alimento tiene buen aspecto o huele bien) son respuestas no relacionadas con la necesidad física. Investigaciones del American Journal of Clinical Nutritionsugieren que el hambre emocional y sensorial están más asociadas con el aumento de peso y hábitos alimenticios poco saludables, mientras que aprender a diferenciar estos tipos de hambre es crucial para mantener una dieta equilibrada.
Hay recursos simples que puedes incorporar en tu vida diaria para mejorar tu relación con la comida. Practicar la alimentación consciente es un excelente punto de partida: intenta dedicar tiempo a cada comida, comiendo sin distracciones y prestando atención a tus señales internas. Además, mantener un diario de alimentos puede ayudarte a identificar patrones de hambre emocional.
Estas y otras herramientas serán las que veamos en el próximo taller de Alimentación Emocional. Este taller está desarrollado por una de las nutricionistas que colaboran en nuestro proyecto Cande Soulas, nutricionista oncológica del Hospital de La Paz, directora del proyecto Nuts&Cook y coach alimentaria.
Este taller se desarrollará el sábado 28 de septiembre a las 11.00 de manera online, y, si no puedes conectarte, te enviaremos la grabación. Si quieres más información sobre el taller, puedes escribirnos a hola@ejercicioycancer.es.
Como nos apuntamos al taller y que cuesta?
¡Hola! Soy paciente de cáncer de mama ya superado pero sigo con hormonoterapia en un ensayo clínico. Ya antes del cáncer sufría hambre emocional y es molesto porque soy deportista y durante el dia suelo cuidarme mucho pero es llegar la noche… Fui diagnosticada de TOC con 25 años y tengo 52 asi que la ansiedad siempre ha ido de la mano. ¡Gracias por vuestra aportación!
Mucho ánimo y prueba a trabajar tanto con psicólogos como con nutriciónstas especializadas